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domingo, 30 de diciembre de 2018

Sant Honorat, Cura, Lluc, Sta. Llucia


Brisas, 29 diciembre 2018. Sección reportajes

Texto: Rafael Pherrer
Fotos: Pere Bota

En Mallorca las elevaciones de la Serra de Tramuntana y del macizo de Randa han sido desde tiempos inmemoriales el emplazamiento preferido por eremitas y anacoretas que un día decidieron permanecer alejados de la sociedad, acercarse a Dios, adentrarse en sí mismos a través de la meditación, la reflexión y la sosegada contemplación de los majestuosos paisajes que brindan las alturas montañosas, donde la espiritualidad se fortalece y encauza. De un tiempo a esta parte cada vez hay más adeptos al turismo espiritual, contemplativo, reflexivo, que buscan, tanto individualmente como en grupo, alejarse durante un tiempo del mundanal ruido con el fin de mantener y reforzar sus devociones religiosas, o quizás laicas, mediante ejercicios espirituales, charlas y meditaciones en común, cursos de yoga, sanación, relajación y budismo, con cursillos de formación, enseñanza del Ayurveda y de otras disciplinas encaminadas igualmente a encontrar una paz interior y una visión más positiva del mundo. Al mismo tiempo los huéspedes tienen ocasión de contemplar paisajes privilegiados desde las alturas y de unirse anímica y espiritual mente a la naturaleza circundante.

La ermita de Sant Honorat

Uno de los lugares de retiro espiritual más llamativos en cuanto a solemnidad paisajística es la ermita de Sant Honorat, que desde sus cuatrocientos cincuenta metros de altitud gravita sobre el vasto llano agrícola de la comarca del Migjorn. Frente al edificio principal, que fue inaugurado en el siglo XIV aunque posteriormente experimentó transformaciones, hay un pequeño huerto cosechado por los tres religiosos que viven en la ermita y dos ayudantes que provienen del exterior. La hospedería cuenta con veintisiete habitaciones, algunas de ellas con baño y con un amplio comedor con vistas espectaculares. En otro edificio cercano, mucho más pequeño, encontramos una gran sala con amplios ventanales sobre el valle en la que se realizan las actividades durante las jornadas de retiro, que generalmente se enmarcan en el ámbito católico, aunque también han ocupado estas instalaciones grupos de otras confesiones cristianas: protestantes, luteranos y evangelistas.

A Miquel Mascaró, prior de esta pequeña comunidad perteneciente a la congregación de los Sagrados Corazones, le gustaría contar con visitantes musulmanes, pero reconoce que en este caso el diálogo es más difícil. Entre los retiros espirituales de este año en Sant Honorat destaca el denominado «La pregària del cor», plegaria fundamentada en el  peregrino ruso, obra datada entre 1853 y 1861, de reconocido prestigio entre los practicantes de la contemplación hesicasta, doctrina que busca la paz interior mediante una fusión mística con Dios y gracias a la consecución de una armonía sincronizada con la creación.


«La pregària al cor» incluye exposiciones y coloquios acerca de la importancia del silencio y la quietud a la hora de experimentar una paz anímica; también está programado un taller de yoga denominado «Silencio interior» que trata de la curación de las heridas profundas, íntimas, que a veces produce la vida. Según Miquel Mascaró hay hospederías religiosas que están más abiertas que otras al turismo y precisamente en Sant Honorat no hay bar, chiringuitos ni tiendas, así que cuando uno viene aquí lo único que tiene ante sus ojos es la belleza de la naturaleza, el bucolismo del huerto y del jardín. «Mucha gente, nada más llegar, ya siente una especie de energía suave, mezclada con una sensación de relajación, de manera que desde el primer momento se ablandan las tensiones», asegura Miquel Mascaró.

El santuario de Cura

En la cima del macizo de Randa y a más de quinientos metros de altitud hallamos el Santuari de Cura, que pertenece a la congregación Franciscana. Fue fundado en el siglo XIII por Ramon Llull, el más erudito precursor de la contemplación de todos los tiempos, que meditó durante un tiempo en una cueva cercana a la cima de la montaña. El santuario cuenta con una zona de hospedería religiosa con treinta habitaciones y cuarenta plazas en el refugio, al que hay que ir con saco de dormir, ya que el recinto no contiene camas.


Antes la hospedería estaba al cuidado de una empresa que no satisfacía a los administradores de la comunidad religiosa, pero el empresario Xisco Vidal, propietario del restaurante Es 4 Vents de Algaida, tuvo la ocasión de cerrar un contrato de arrendamiento de la zona en la que se hallan las habitaciones y el restaurante y realizó una total adecuación de las instalaciones, proporcionándoles todo tipo de comodidades. Actualmente los monjes franciscanos ya no pernoctan en el lugar pero acuden a diario para seguir realizando sus actividades pastorales y culturales.


El Santuari de Cura acoge periódicas concentraciones de monjes franciscanos que realizan aquí ejercicios espirituales, charlas, conferencias y encuentros con sus familiares; también acuden grupos de practicantes de yoga, que ascienden hasta el santuari por la espectacularidad de unas vistas que abarcan prácticamente toda la Isla. A veces se imparten en Cura cursos de Tai-chí, desarrollo personal y técnicas de relajación, tanto en el recinto del santuario como en los alrededores.

El santuario de Lluc

Su hospedería es la de mayor envergadura y pertenece a la congregación de los Sagrados Corazones. Cuenta con ochenta y una habitaciones o celdas, treinta y nueve apartamentos amueblados –equipados con baño, televisión y calefacción– y con diversos espacios para reuniones de grupo. Al Santuari de Lluc acuden grupos de sacerdotes católicos y monjas con el fin de realizar encuentros, ejercicios espirituales y conferencias. También llegan a la hospedería integrantes de numerosas corales que solicitan utilizar la basílica para sus ensayos, dada la excelente acústica del lugar.

Asimismo acuden muchos grupos relacionados con el yoga, cuyos miembros lo practican, pero también participan en talleres de concentración, meditación y otras prácticas estrechamente vinculadas a esta disciplina hindú. Los ejercicios se llevan a cabo tanto en espacios cerrados como en el entorno del santuario, quizás en el jardín botánico o junto a alguna antigua sitja, ambos, lugares muy tranquilos y poseedores de una belleza paisajística que potencia el viaje interior.


Actualmente en el Santuari de Lluc se está trabajando en un proyecto asesorado por el doctor Carles Amengual, médico homeópata y biólogo. Se trata de la creación de un es pacio, dentro de los límites de la finca del santuario, en un emplazamiento llamado Es Pinaret de Lluc, destinado al ejercicio de la Bosqueterapia, práctica que tiene sus orígenes en Japón con el nombre de El Shinrin-Yoku, que traducido literalmente significa ‘baño de aire en el bosque’. Se trata de un método practicado desde hace siglos, que consiste en pasear por una arboleda atendiendo minuciosamente a las sensaciones que brindan los cinco sentidos; de esa forma, y gracias también al efecto sedante que producen los boscajes, dicen los entendidos en esta materia que se restablece el equilibrio entre cuerpo, mente y alma; también mejora el estado de ánimo y se modera notablemente el estrés.


Oratori de Santa Llucia

A trescientos cincuenta metros sobre el nivel del mar y en las estribaciones del Puig de Massanella se halla el Oratori de Santa Llucia, un lugar desde el que se contempla una majestuosa panorámica de la localidad de Mancor de la Vall y sus alrededores, salpicados de lomas colmadas de pinedas. Al pequeño oratorio medieval, datado en 1275, se le adosó durante el siglo XX una enorme construcción cuadrangular en la que, aparte de las instalaciones para las religiosas, hay un gran comedor con espectaculares vistas sobre el valle, así como cuarenta y dos habitaciones en las que se hospedan los que buscan el silencio de las alturas.


El recinto está destinado preferentemente a ejercicios espirituales de confesión católica y a cursillos de cristiandad, pero en algunas ocasiones acoge a luteranos miembros de la comunidad sueca que viven en Mallorca. Al finalizar 2018 en Santa Llucia habrán tenido lugar ejercicios espirituales de seminaristas menores, un retiro de catecúmenos de Palma y actividades laicas como cursos de yoga y meditación, y también un retiro budista. Desde 1973 habitan en el edificio religiosas de los Sagrados Corazones y en la actualidad son solamente tres las monjas que, ayudadas por dos trabajadores externos, atienden las necesidades diarias de la ermita.














sábado, 29 de diciembre de 2018

La comunitat de Palma pel Nadal de 2018

El P. Agustí Martí ha complert els 93 anys.
Va ser Procurador de Missions dels M.SS.CC.
durant molts anys.
El P. Rafel Carbonell té 97 anys
i és el congregant. Es veterà
de la Congregació.
Unes quantes estampes nadalenques d'enguany, on veureu el P. Rafel Carbonell (padrinet de la congregació) que acaba de complir 97 anys; el P. Agustí Martí (que fundà la Procura de Missions), que n'ha fets 93, i el P. Jaume Roig (missioner per molts d'anys a República Dominicana i a Rwanda) fermat a la seva cadira de rodes, víctima del parkinson. Aquestes i altres fotos que podem veure quan guaitam a la cuina, a l'església i al carrer... ens fan reconèixer que Nadal és cada dia. Molts d'anys!
Maria José, Maria Campos, Martín i Vicenta.
El personal que té cura de la comunitat i els malalts
Tereesa i Paula, les nines que cantaren l'Àngel
i la Sibil.la a l'església la nit de Nadal. 

El Betlem a l'Església dels SS. Cors de Palma


Jaume Reynés Matas

sábado, 8 de septiembre de 2018

Lluc i el simbolisme de l'entorn

Se sent sovint de la boca dels excursionistes, sigui que pugin a Lluc a peu o en vehicle, que és agradable respirar aire pur, atalaiar l’horitzó ben blau i caminar entre alzines centenàries. Més encara si el belar d’ovelles i cabres ressona a prop. Bo seria, però, aprofundir en l’experiència que hom fa en pujar la muntanya i posar nom a les emocions i estats d’ànim que cada element de l’entorn produeix en el caminant. 

La muntanya

La Serra de Tramuntana és el conjunt muntanyós més extens de Mallorca. Uns 90 kilòmetres de llarg per uns quinze d’ample. Des del cap de Formentor fins a la Mola d’Andratx. Més de 10 kilòmetres superen els 1.000 metres d’alçada. Lluc es situa a la part nord de la Serra. Aquí, diu Costa i Llobera, entre puigs solitaris, “Maria, com a Reina, té un castell.” 


No és indiferent pel sentiment humà i religiós la situació geogràfica del santuari de Lluc. La muntanya simbolitza universalment la proximitat amb el món espiritual o diví. Està més a prop del que anomenam cel i que un tradicional mode de parlar considera habitatge de Déu. 

Des de la muntanya es domina el món dels humans. Al cim se li atorga la funció de punt de trobada entre cel i terra. Les peregrinacions tot sovint tenen com a objectiu algun santuari situat dalt de la muntanya. És el cas de Lluc. Entre els abundosos significats de la peregrinació cal comptar amb el de deixar enrere la vida de cada dia per ascendir vers l‘alçada i d’alguna manera apropar-se a la transcendència. 

D’altra banda la muntanya inclou també el concepte d’estabilitat i permanència, fins i tot el de puresa. Si se’ns permet al·ludir a una de les tradicions del nostre món, la xinesa, direm que la muntanya s’oposa a l’aigua. La immutabilitat enfront del canvi permanent.

A la Bíblia grans esdeveniments tenen lloc al cim d’una muntanya. Vet aquí una mostra: El Moriah, on Abraham va estar a punt de sacrificar el seu fill. En el Sinaí Déu s’apareix a Moisès i li fa entrega de les taules de la Llei. El Tabor és la Muntanyola on Jesús es transfigura. El Calvari és el turó on mor clavat a la creu. La muntanya com a escenari de grans gestes en el judaisme i el cristianisme, però també a moltes altres tradicions. 

Cal pujar per arribar a Lluc. Moltes generacions, des de fa 750 anys han fet aquest camí i l’han sembrat de llegendes. Lluc, dalt d’una muntanya, on s’hi respira aire net i pur, des d’on sovint s’albira un firmament incontaminat. Aquí s’aixecà el Santuari, el castell de la Mare de Déu. 

La cova

Els místics cristians sovint feien referència a la cova. El místic Eckhart comparava la gruta a l’espurna de l’ànima. Sta. Teresa hi al·ludia com un castell interior. Des de la psicologia, però ja abans de que existís aquesta ciència, la cova és un símbol de l’inconscient i un lloc adient per a la trobada amb Déu.

No es estrany comparar la cova amb el cor humà. El cor és a l’interior de la persona i on l’individu es pot submergir i aprofundir els seus pensaments. Els primers monjos no solament anaven al desert, sinó que molts d’ells decidiren viure en una cova. Allà habitaven en companyia d’una profunda quietud. El jo egoista, el renou, la imaginació desbordant, i també les angoixes, tot s’ha de deixar fora de la cova per tal de trobar-se amb el jo autèntic i més profund. 

A l’entorn de Lluc n’hi ha moltes de coves degut a l’espectacular acció de l’erosió càrstica. L’adjectiu, que sona una mica estrany, designa un terreny compost de roques de carbonat calci. Aquest material, si es troba a la superfície, es dissol poc a poc per l’acció de l’aigua. Aleshores configura algunes roques —valgui l’extrapolació— en formes imaginatives com és ara “el camell”. I si el material està cobert per capes de terra llavors l’aigua drena en direcció horitzontal pel terreny càrstic i lentament va construint les coves. 

La vall coneguda com “cometa dels morts” allotja un bon nombre de coves. La més coneguda és la cova dels morts. El topònim té a veure amb les restes d’enterraments de l’època talaiòtica. Per cert, aquesta cova va ser excavada per un religiós de la comunitat del santuari, el P. Cristòfol Veny i part del material es pot veure al museu de Lluc.

Sortida de la cova dels morts
L’extens alzinar que es troba a l’entorn de les coves, les roques cisellades per la pluja de segles, el blau infinit del firmament van suggerir als habitants de la prehistòria que aquesta regió era un lloc on habitaven les seves deïtats. Un indret on enterrar els seus morts. Un paratge màgic que els romans van anomenar “lucus”, adaptant fonemes anteriors. I “lucus” significa precisament “bosc sagrat”. 

Lluc participa del simbolisme de la cova. Lloc sagrat, de quietud impertorbable. Lluc es troba envoltat d’arbres, de roques, d’un cel incontaminat. A la cova no hi ha elements que puguin distreure de la presència i l’experiència de Déu. Lluc està situat en una vall i irradia la pau. Recorda que els avantpassats descansen, molt a prop, en el si de la terra. Amb ells es fa present tot un conjunt de costums i estils de vida. El moment és propici per tal de reflexionar sobre el misteri del temps i de la transcendència. “Dins el cor de la muntanya —el cor, símbol de la cova— Mallorca guarda un tresor”.

El bosc i els arbres

Els boscos excitaren la imaginació de les societats prehistòriques. El conjunt d’arbres tenien vida, però no es movien d’un lloc a l’altre. Mudaven d’aspecte, però romanien atrapats en un indret ben concret. Pels primitius els arbres eren molt valuosos: oferien aliment, llenya i es podien transformar en diferents objectes útils. 

Molt sovint les diferents tradicions associen el bosc sagrat a ritus d’iniciació. Els més indicats eren, però, els boscos d’alzines. Davall aquest arbres els druides i els antics grecs, entre altres, realitzaven els ritus més secrets i discutien els assumptes més importants de la tribu. El mot “Druida” fa referència al coneixement de l’alzina. I és que atribuïen a aquest arbre nombroses propietats curatives, gairebé un poder màgic. A l’antiga Grècia l’alzina simbolitzava la força i la justícia.

Bé es pot considerar que els boscos foren els primers temples de la humanitat, lloc on es tributava culte a diferents divinitats i on aquestes s’allotjaven. L’alzina fou l’arbre sagrat i venerat pels habitants al llarg de les regions banyades pel mediterrani. A Mallorca hi havia abundants i extensos boscs d’alzines. Els ritus funeraris estaven relacionats amb la proximitat i el simbolisme d’aquest arbre. 


Ja només cal dir que Lluc estava saturat d’alzines i que els difunts de diferents èpoques prehistòriques eren enterrats en coves envoltades d’aquest arbres. Des del mateix nom “lucus”, se’ns suggereix un lloc sagrat. Aquí hi habitaven els déus, s’hi enterraven els morts i es duien a terme ritus per tal que la vida fos dirigida i facilitada per les deïtats que tutelaven els esdeveniments dels humans. Tot un ambient i una atmosfera que d’alguna manera perdura. Purificada de supersticions, l’ànima humana segueix vinculada als elements de la natura i no pot fer a menys que bracejà en l’oceà del misteri. 

El cel blau

Moltes cultures relacionen el color blau amb la divinitat. El motiu és que l’associen amb el firmament —el cel, habitacle de Déu— que percebem com a blau. El blau evoca també l’eternitat, potser perquè els elements que ens semblen més gegantins i duradors, com el mar i el cel, els apreciam d’aquest color.

El blau, doncs, té a veure amb la calma, la tranquil·litat i la malenconia perquè suggereix aquests estats d’ànim. De fet l’obra “azul” del poeta Rubén Darío afirma que el blau s’oposa a la desesperació i al sofriment i, en canvi, lliga amb l’esperança i l’ideal. Considera que el blau és el color dels somnis i de l’art. El color de l’oceà i el firmament. 

A Lluc hi ha dies que el cel es tapa amb la boirina o els núvols, ben cert. Però molts altres, a l’estiu, també es mostra d’un blau brillant, sense un núvol. Aleshores produeix un estat de goig, quasi d’excitació, caminar per les velles senderes tot albirant l’horitzó. Es tradueix en un estat d’ànim ben perceptible això de que el blau és símbol de tranquil·litat i de pau. Sembla com si la vida es nodrís de noves energies i tornessin a reviure els ideals que amb el transcurs del temps caigueren a bocins. 

També hi ajuda a aquesta reviviscència el blau dels escolans que tresquen per aquests paratges tot cantant a la Mare de Déu. No són angelets, com molts visitants suposen, però sí que saben sortir ben ordenats vers el presbiteri i enfilar-se pel pentagrama. Les seves veus educades han demostrat que són capaces de fer plorar més d’un pelegrí. 

De nit també és digne d’admirar el mantell fosc del firmament que encobreix Lluc, verge de tota contaminació lumínica i curull de llumeneres llampants. El conjunt inspira sentiments de poesia, excita la imaginació. Tot plegat ens parla de transcendència assegurant que, més enllà de l’entorn proper, Algú acompanya els nostres passos amb tendresa. Aleshores el pelegrí fa volar el pensament vers la imatge de la Mare de Déu de Lluc amb el seu fill als braços. I de la imatge fa un salt cap el misteri en majúscula del que també balbucegen la cova, els arbres i el cel blau. 


Manuel Soler Palà, msscc 

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